martes, 7 de junio de 2011

[Tomado de Fe de Erratas] Sábado 16 de abril de 2011…15:20 hrs.


Estoy y no estoy en ti, eres mi centro y renazco en ti…
- Me niego a olvidarte y a olvidar… No quiero perecer en tu memoria, quiero permanecer intacta como el calor que calcina mi piel; que ya no es mía porque te la ganaste al ser de ella.
Eres el punto exacto de mi cuerpo.
Y de qué vale el llanto, si te lo ofrezco en ritual sagrado para ser digna de ti.
Estás y no estás en mí, porque tengo miedo a estar y no ser.
Ser alborada y huracán, los dedos que te explorar al despertar. Quiero ser en tu cuerpo y en tu espíritu, la voz argentina de mis ensueños.

FOTO: emv

jueves, 2 de junio de 2011

[Tomado de Fe de Erratas] Incomprensiones: lo imposible es de por sí incomprensible...


¿En qué momento se joden las cosas? Será justo cuando pierdes la fe o se quiebra esa delgada línea entre la cordura y la fantasía o cuándo Dios deja de escuchar y solo ríe de nosotros virando la cara con sarcasmo. O desde el momento en que el destino nos mostró la ironía de la que fuimos juego y fuego.
¿En qué momento se pierde todo? Cuándo vemos el hilo de sangre correr desparramado y no nos queda nada más, cuándo el peso de un nuevo día cae castrante sobre nuestras espaldas o será cuándo de hinojos esperamos una muerte prometida, anunciada y postergada; -Maldita sea, por el capricho insano de la vida… ¿En qué momento?
Todo se jode cuando no sabes cuánto es lo justo, ni cuánto es demasiado y además de no saberlo la indicación llega demasiado tarde, después de que ya te has vaciado por completo en una hoja de papel que sigue en blanco. Cuando ya todo es en vano y no alcanzan las lágrimas, ni las pastillas, ni las letras, ni los sueños; porque no los hay y la realidad pesa más y la vida te ha quedado rota. Cuando la desolación no disminuye ni desaparece con los días sino que se acrecienta, te rasga y te deja sin poder levantar la mirada, cuando te has quedado allí varada en la nada. Así sintiendo justo la misma desolación como cuando niña y necesitaba que alguien limpiara las lágrimas, que me aseguraran que la vida no es cruel y valía la pena este vivirla día a día, pero no hubo nadie allí. Ahora la misma sensación que creí desterrada de mis huesos, regresa a oprimirme la garganta a asfixiarme las ganas…y de nuevo no hay nadie allí y la soledad no es buena compañera, la aborrezco, nunca pretendí buscarla y no fue ese el motivo; nunca lo terminaré de entender nunca lo comprenderás, porque todo se vuelve incompresible y en el eco solo queda la pregunta ¿En qué momento se joden las cosas?
¿Qué queda? Esquirlas, fragmentos…nada, porque ya no sé que queda, ni en qué momento, ni en dónde quedó. Sólo sé que dejo de ser mujer porque fui hecha solamente por y para tus manos, ahora me convierto en un ente adolorido de pasado, careciente de futuro y con un presente que duele más que navajas en la piel, sé que dejo de escribir porque estás en cada letra reptante en mí, que dejo de creer porque fuiste las zarpas que me terminaron de arrancar la fe… y he quedado convertida brevedad de tiempo imposible, inadmisible de ser olvidado mientras en mí se repite una y otra vez…¿En qué momento sucedió, cuándo se jodió todo?