martes, 6 de diciembre de 2011

Fragmento de la obra: Diálogos entre Lilith y Eva...


Lilith. (Al público) -Se han puesto a pensar por qué las mujeres somos así y siempre nos estamos comparando entre nosotras. Por estar a expensas de enamorar a los hombres. Por inseguras que somos, siempre estamos queriendo ser mejor que la otra, pero el único motivo lógico que encuentro es por pendejas, porque nunca saldremos bien libradas al estarnos comparando.

Eva.- Y si no nos comparáramos, ni quisiéramos ser mejor que las otras qué caso tendría, si es para que los hombres caigan presas de nuestros encantos.

Lilith.- ¡Ay no! No me vengas a decir eso, si de por sí a ellos siempre les ha gustado hacerse las víctimas de nosotras.

Eva.- Víctimas de nosotras ¿Cómo?

Lilith.- Sí, pobrecitos siempre utilizados y burlados por las mujeres. Mira Adán tentado y obligado a probar el fruto prohibido por ti, ¡ja! Si el tipo andaba igual de caliente pero no lo quiso aceptar y te echo la culpa a ti. El pobre Sansón ultrajado y rapado por Dalila y perdió su fuerza ¿Algo más reciente? Clinton que me le hablaron bonito y bajito, y hasta andaba perdiendo la presidencia, Tiger Woods acosado por mujeres, que lo hicieron caer con sus artimañas y siendo él un pobre adicto sexual. Me dan pena enamorados y cautivados… y nostras pérfidas, tendiéndoles siempre trampas, fingiéndoles amor. Jajaja cómo no fingirles amor, si hasta les fingimos el orgasmo y ni se dan cuenta y eso que los tenemos aquí pegados.

Eva.- ¡Cállate, eso no es verdad!

Lilith.- ¡¿Ahh, no?!…fíjense en las cifras; solo el 15% de los hombres cree que les hemos fingido uno, pero nosotras decimos que el 75% sí se los hemos fingido, pues como que la cifra no cuadra. Es que las mujeres tenemos un don innato para la mentira.

Eva.- ¡No! No, mentimos. Cómo puedes decir que las mujeres somos unas mitómanas y andamos por allí engañando a la gente.

Lilith.- Claro que sí, es una condición inherente de las mujeres, todas mentimos, -Cuántas dirán que no es cierto -Y están mintiendo. Mentimos con premeditación, con desvergüenza y doble intención.

Eva.- ¡Calla, mujer!

Lilith.- Si hasta a nosotras mismas nos tratamos de engañar, -Tengo 25 años, sí aja y las patas de gallo. -Huy amiga, te ves divina, ese vestido te queda fenomenal, y las lonjas desbordándosele, como maletas. –¡¿Yo?! No me opere las bubis, y te acuestas boca arriba y todo en su lugar -¿Mi talla de pantalón? ¡5! Y al día siguiente ahí estamos acostadas en la cama peleando con el pinche pantalón que se niega a subir -¡A ese tipo, no le vuelvo a hablar! Y más tardamos en decirlo que en marcarle y claro si hasta el número nos sabemos de memoria, la dieta mañana la empiezo. Etc. etc. y me pudiera seguir así toda la noche.

Eva.- Nos estás dejando en mal, no todas mentimos…además algunas son mentiras piadosas.

Lilith- Jajaja, sí como quieras llamarles, pero a ver aquí entre nosotras, ¿Tú mientes o no?

Eva.- ¡No! cómo crees, si me enseñaron desde mi casa y luego las religiosas que es un mandamiento divino.

Lilith.- Hablando de mandamientos, te voy hacer una prueba ¿Has engañado o fantaseado con engañar a Adán y desear el hombre de tu prójima?

Eva.- Mmm no, claro que no, hummm

Lilith.- ¿Has deseado el mal a alguien, has sentido deseos de vengarte?

Eva.- Cómo crees Lilith, el mal siempre se regresa; se llama Karma, debemos hacer el bien.

Lilith.- ¿Te masturbas?

Eva.- Claro que no!

Lilith.- ¿Tu primera vez fue buena?

Eva.- Fue genial, ay súper bonita y romántica con velitas y todo.

Lilith..- ¡Ash! no mientas, la primera vez de nadie nunca fue buena, los nervios, el qué cómo es aquello, el dónde vas a meter aquello, que si izquierda, derecha, cómo ni a dónde moverte, -¡Pff! desastre total. Pero sigamos ¿Lo haces con la luz encendida?

Eva.- No, eso es aún peor, ¡Un pecado!

Lilith.- Bueno eso de la luz tienes razón, a veces es bueno para ocultar cositas, ya sabes defectillos que una tiene. Hablando de eso ¿Tienes celulitis?

Eva.- Mhm este hujum…¡No!

Lilith.- ¡Ves como sí mientes! Todas las mujeres tenemos celulitis…y volviendo al tema de la luz a las mujeres solo nos gusta hacerlo con la luz apagada por tres motivos, una: porque nos acompleja nuestro cuerpo y no queremos que se nos vea la celulitis, dos: porque no queremos que los hombres descubran que algunas veces les fingimos el orgasmo, y tres que se aplica a tu caso, por mochas y piensan que así no es pecado ¡jajaja como si Dios no viera en la oscuridad!. Me das pena, tu doble moral te hace demasiado cobarde para hacer realidad tus fantasías…Y ahora no me digas que no tienes fantasías.

Eva.- ¡Eres una pervertida! Claro que no y yo lo hago a media luz porque es más romántico.

Lilith.-Pues yo pervertida y tú ¡Una falsa!

Eva.- Grosera, insolente, pecadora eres una una…una mala mujer.

Lilith.- Sí, sí, sí di las cosas como son, con todas sus letras. Di que piensas que soy una puta, una guarra. También me puedes llamar, cualquiera, esquinera, golfa, lagarta, mujerzuela, piba,- (Toma aire) prostituta, ramera, ahh, y zorra.

Eva.- No te diré tanta vulgaridad, si acaso, pitirujilla.

Lilith.- ¡Jajaja! ¿Eso qué, pitirujilla? Esa es una palabra bastante insulsa que no me alcanza a encerrar. Puta me gusta más, sí puta; es una palabra que encierra tanto…deseo, libertad, autoconocimiento, excitación, poder, dominio, risas, endorfinas… sí en definitiva puta me gusta más.

FOTO: El nacimiento de Venus de William A. Bouguereau / Diseño: Hilda Cuéllar