martes, 6 de diciembre de 2011

Fragmento de la obra: Diálogos entre Lilith y Eva...


Lilith. (Al público) -Se han puesto a pensar por qué las mujeres somos así y siempre nos estamos comparando entre nosotras. Por estar a expensas de enamorar a los hombres. Por inseguras que somos, siempre estamos queriendo ser mejor que la otra, pero el único motivo lógico que encuentro es por pendejas, porque nunca saldremos bien libradas al estarnos comparando.

Eva.- Y si no nos comparáramos, ni quisiéramos ser mejor que las otras qué caso tendría, si es para que los hombres caigan presas de nuestros encantos.

Lilith.- ¡Ay no! No me vengas a decir eso, si de por sí a ellos siempre les ha gustado hacerse las víctimas de nosotras.

Eva.- Víctimas de nosotras ¿Cómo?

Lilith.- Sí, pobrecitos siempre utilizados y burlados por las mujeres. Mira Adán tentado y obligado a probar el fruto prohibido por ti, ¡ja! Si el tipo andaba igual de caliente pero no lo quiso aceptar y te echo la culpa a ti. El pobre Sansón ultrajado y rapado por Dalila y perdió su fuerza ¿Algo más reciente? Clinton que me le hablaron bonito y bajito, y hasta andaba perdiendo la presidencia, Tiger Woods acosado por mujeres, que lo hicieron caer con sus artimañas y siendo él un pobre adicto sexual. Me dan pena enamorados y cautivados… y nostras pérfidas, tendiéndoles siempre trampas, fingiéndoles amor. Jajaja cómo no fingirles amor, si hasta les fingimos el orgasmo y ni se dan cuenta y eso que los tenemos aquí pegados.

Eva.- ¡Cállate, eso no es verdad!

Lilith.- ¡¿Ahh, no?!…fíjense en las cifras; solo el 15% de los hombres cree que les hemos fingido uno, pero nosotras decimos que el 75% sí se los hemos fingido, pues como que la cifra no cuadra. Es que las mujeres tenemos un don innato para la mentira.

Eva.- ¡No! No, mentimos. Cómo puedes decir que las mujeres somos unas mitómanas y andamos por allí engañando a la gente.

Lilith.- Claro que sí, es una condición inherente de las mujeres, todas mentimos, -Cuántas dirán que no es cierto -Y están mintiendo. Mentimos con premeditación, con desvergüenza y doble intención.

Eva.- ¡Calla, mujer!

Lilith.- Si hasta a nosotras mismas nos tratamos de engañar, -Tengo 25 años, sí aja y las patas de gallo. -Huy amiga, te ves divina, ese vestido te queda fenomenal, y las lonjas desbordándosele, como maletas. –¡¿Yo?! No me opere las bubis, y te acuestas boca arriba y todo en su lugar -¿Mi talla de pantalón? ¡5! Y al día siguiente ahí estamos acostadas en la cama peleando con el pinche pantalón que se niega a subir -¡A ese tipo, no le vuelvo a hablar! Y más tardamos en decirlo que en marcarle y claro si hasta el número nos sabemos de memoria, la dieta mañana la empiezo. Etc. etc. y me pudiera seguir así toda la noche.

Eva.- Nos estás dejando en mal, no todas mentimos…además algunas son mentiras piadosas.

Lilith- Jajaja, sí como quieras llamarles, pero a ver aquí entre nosotras, ¿Tú mientes o no?

Eva.- ¡No! cómo crees, si me enseñaron desde mi casa y luego las religiosas que es un mandamiento divino.

Lilith.- Hablando de mandamientos, te voy hacer una prueba ¿Has engañado o fantaseado con engañar a Adán y desear el hombre de tu prójima?

Eva.- Mmm no, claro que no, hummm

Lilith.- ¿Has deseado el mal a alguien, has sentido deseos de vengarte?

Eva.- Cómo crees Lilith, el mal siempre se regresa; se llama Karma, debemos hacer el bien.

Lilith.- ¿Te masturbas?

Eva.- Claro que no!

Lilith.- ¿Tu primera vez fue buena?

Eva.- Fue genial, ay súper bonita y romántica con velitas y todo.

Lilith..- ¡Ash! no mientas, la primera vez de nadie nunca fue buena, los nervios, el qué cómo es aquello, el dónde vas a meter aquello, que si izquierda, derecha, cómo ni a dónde moverte, -¡Pff! desastre total. Pero sigamos ¿Lo haces con la luz encendida?

Eva.- No, eso es aún peor, ¡Un pecado!

Lilith.- Bueno eso de la luz tienes razón, a veces es bueno para ocultar cositas, ya sabes defectillos que una tiene. Hablando de eso ¿Tienes celulitis?

Eva.- Mhm este hujum…¡No!

Lilith.- ¡Ves como sí mientes! Todas las mujeres tenemos celulitis…y volviendo al tema de la luz a las mujeres solo nos gusta hacerlo con la luz apagada por tres motivos, una: porque nos acompleja nuestro cuerpo y no queremos que se nos vea la celulitis, dos: porque no queremos que los hombres descubran que algunas veces les fingimos el orgasmo, y tres que se aplica a tu caso, por mochas y piensan que así no es pecado ¡jajaja como si Dios no viera en la oscuridad!. Me das pena, tu doble moral te hace demasiado cobarde para hacer realidad tus fantasías…Y ahora no me digas que no tienes fantasías.

Eva.- ¡Eres una pervertida! Claro que no y yo lo hago a media luz porque es más romántico.

Lilith.-Pues yo pervertida y tú ¡Una falsa!

Eva.- Grosera, insolente, pecadora eres una una…una mala mujer.

Lilith.- Sí, sí, sí di las cosas como son, con todas sus letras. Di que piensas que soy una puta, una guarra. También me puedes llamar, cualquiera, esquinera, golfa, lagarta, mujerzuela, piba,- (Toma aire) prostituta, ramera, ahh, y zorra.

Eva.- No te diré tanta vulgaridad, si acaso, pitirujilla.

Lilith.- ¡Jajaja! ¿Eso qué, pitirujilla? Esa es una palabra bastante insulsa que no me alcanza a encerrar. Puta me gusta más, sí puta; es una palabra que encierra tanto…deseo, libertad, autoconocimiento, excitación, poder, dominio, risas, endorfinas… sí en definitiva puta me gusta más.

FOTO: El nacimiento de Venus de William A. Bouguereau / Diseño: Hilda Cuéllar

domingo, 13 de noviembre de 2011

Maridaje...


Anda a la vera mi cuerpo
                        navégame:
ancla en mi entrepierna
encarna tu boca a mi boca,
a mi piel, a mi sexo.
Hurga con tu lengua mis muslos,
busca mis labios, ávidos de ti.
Lame hasta gastarme.
Ara mi vientre con tus dedos,
púleme en tus manos.
Húndete en mi seno
llena mis espacios,
tómame, estalla,
rompe en mí como olas revueltas.
                        Échame a la deriva de tu piel
                        ahógame en la espuma de tu cuerpo.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Jaculatoria...





Soy, la que se deja consumir, la que tiene el cuerpo cicatrizado de caricias.
(—Óyeme)
Soy quien muerde y clava las uñas, la que recorre palpitantes pieles
que no reconozco como tuyas
(—Ten piedad de mí)
Yo la que en cada erección llora de rabia
y mis lágrimas no alcanzan a limpiar mi cuerpo, ni te quitan de mi memoria.
Tú que me quitas el pecado
(—Perdóname Señor)
Tú que llenas mis vacíos, el que me conoce, el que me habita
(—Escúchame, Señor)
Tú que quitas el pecado del mundo
(—Ten piedad mí)
Tú el que en sus brazos me arropa y sostiene
destierra las debilidades de mi piel,
(—Ruega por mí)
Ten piedad de mí
repta por mis piernas, húndete en mí
(—Ten misericordia de mí)
Lávame los añejos pecados,
úngeme de ti
(—Ten piedad de mí)
Impregna mis entrañas contigo
enjuga mis lágrimas
dame de tu ser
(—Ten misericordia de mí)


miércoles, 9 de noviembre de 2011

[Tomado de Fe de Erratas] Los interminables etcéteras…


A veces me da la nocturna manía de hacer el recuento de daños.
Hoy unas palabras heladas, pesadas y dolorosas cayeron sobre mí, “suele pasar, uno siempre está dejando perder lo que más quiere”, no supe el afán de esas palabras, si llevaban jiribilla o no para mí, no quise indagar más. Preferí darles otra lectura y reescritura, mejor las tomé para este momento preciso, más que tomarlas por su significado de pasado; también preciso. Pero igual me dejaron un aire frío de melancolía.
Las pérdidas y las cosas que he dejado por allí en el tiempo; entre los quebrados recuerdos, están latentes, a cicatrices vistas. Y las hay de todo tipo, desde las apenas perceptibles, o las que tengo que ocultar con mil mañas, hasta las que han dejado su hondo dolor en mi conciencia por haberme traicionado a mí misma; y esas, esas no me las puedo maquillar.
Me doy cuenta del peso que tuvo en mi cuerpo y mi mente cada una de mis últimas pérdidas. Algunas hirieron más que otras, pero alguna vez dijeron por allí, es cuestión de acostumbrarse al correr del tiempo, todo se volverá nebuloso (o “incendia todo”, dijeron también. Pero la piromanía no es lo mío y la niña de fuego solo existió en su cuento) aunque quizá me quedaré levitando en círculo de transparencia por el universo, porque aún no tengo una sana relación recuerdos-tiempo, y hay cosas que he dejado perder que me calan más que otras y es imposible incendiarlas.
Aún no he aprendido a mirar atrás sin convertirme en estatua de sal, he perdido cosas, personas, y la fe, más un interminable de etcéteras.
Pero hoy no sé que me duele más, si la intencionalidad de esas palabras, la vuelta que les di u observar la bitácora de pérdidas que llevo, y darme cuenta que me hiere echar de menos a las personas que han jugado un significante en mi vida, perder instantes y borrar recuerdos, pero lo que más me lastima es que he dejado perder a Edna Ananí Muñoz Venegas, he perdido mi dignidad al callarme, al dejar de escribir, al volverme muda.
Hoy me duele el mutismo al que me he visto obligada a orillarme, y el tiempo no ayuda, ni vuelve nebuloso nada.
A casi dos años, mes a mes me duele este silencio, este callado lacerante de haber perdido mi nombre y mi voz en las letras.
Sí, muchas veces he dejado perder lo que más quiero, entre tantas cosas a mí… Y me repito nunca debí haber firmado el contrato.



martes, 25 de octubre de 2011

Fragmentos II...

Allí estaban. Hablando sin hablarse muy de cerca, a penas susurrándose palabras al oído. Dibujándose en pupilas ajenas, jugando con sus bocas, mordiéndose, entibiándose labios, probándose las lenguas y haciéndose al sabor del otro. Comenzando y recomenzándose las líneas del cuerpo hasta acabar en el mismo punto de partida. De pronto alguno de los dos rompe el juego y pregunta.

—¿Será acaso masoquismo puro? Preguntó él.
—¡Yo qué sé! Respondió ella, esquivando la mirada.

Pero lo sabía y calló. Lo vio a los ojos y sonrió, mientras le sujetaba las manos y le mordía suave y juguetonamente las yemas de los dedos. Le gustaba y lo quiso negar. Pero no podía ocultar la forma en que le excitaba sentir su mano sujetándole el cuello; encajándose, cortándole la respiración; inflamándole justo el polo opuesto del cuello, mientras sus labios le asfixian la boca. Y la otra mano naufraga en la humedad de su piel, dibujando trazos a capricho suyo, que la hacían estremecer. Esas manos que la habían hecho pensar muchas veces como sería morir entre dedos animales, salvajes, trémulos de excitación. Había pensado tantas veces como sería perpetuar esa pequeña muerte que la hacía sentir de a ratos. Le gustaba sentirse abrazada, oprimida, sofocada entre sus manos, hasta escuchar el “crack” de sus huesos en el abismo del silencio, mientras rastros magenta quemantes como símbolos de propiedad, que no pertenecían más que al momento mismo. Le excitaba y volcaba a sublime, cuando le rasguñaba la espalda dejando rastro de sus dedos. Cuando mordía su pecho y sus dientes quedaban tatuados en violáceo color como símbolo inextinguible. Le excitaba sentir esa boca de hombre fiero en su delicado cuerpo.

Masoquistamente puro es sucumbir ante ti, es el hecho de cuando me besas la frente y tus pupilas se clavan en mis ojos, o cuando acaricias la línea de mi espalda y susurras que sudo justo antes de temblar, o cuando burlonamente me prohíbes desmayarme en tus brazos ya estoy sometida ti. Contestó ella sin prestar más atención alrededor.

De pronto un sonido sordo rompió el silencio, el cuerpo de una mujer cayó al piso. En su cuerpo unas líneas magenta, en su cuello unas huellas dactilares aún hechas surco. Y en su rostro una sonrisa imborrable de quien se sabe muerta a placer.

sábado, 22 de octubre de 2011

Entonces…Dame las instrucciones



¿Cómo me dices que no es cierto?
Si nunca estuviste en mí,
si nunca sentiste el ardor
de la carne al hierro,
y el sabor de la sangre.

¿Cómo me dices que no sé amar?
Si nunca has sentido el desierto de mis entrañas,
si nunca viste como agoté mi credo
que perdí mi gurú, a mí, a ti,
y disequé mis sueños.

¿Cómo me dices que me quede?
Si nunca advertiste el vacío de mis constelaciones,
si nunca paladeaste la sal
de todas mis quimeras,
y de cada llanto.

¿Cómo me dices que no me vaya?
Si nunca nací realmente,
si nunca estuve contigo,
-créeme, esa no fui yo.
¡Y decías conocerme!

¿Cómo pretendes que siga?
-¡no me ates!  
                    Déjame ir

FOTO: emv

viernes, 14 de octubre de 2011

En la inmensidad del silencio...



En silencio, a mitad de la noche,
posa tu luz acechante
en mis labios entreabiertos
          —circúndalos, dibújalos.
A oscuras, callado,
ahoga mis sentidos.
Desprende los aromas
de mi piel inalcanzable,
exhalante, suplicante
          —ábrela, bébela.
Como resplandor vibrante
ilumina mis resquicios
viértete en ellos y sus caminos,
desliza el húmedo sopor
de tus callados apetitos
          —llénalos, sácialos.
Entre relámpagos y tormentas
provoca espasmos de universo,
crea un maridaje de alientos
y un soplo de incendios
          —sácialos, abrásalos, inflámalos.
En la inmensidad del silencio
vuelve e incendia mi cuerpo.

FOTO: emv

lunes, 10 de octubre de 2011

Lo confuso de mi ser...

[…] algo dentro de mí inextirpable / algo que se retuerce y que no se detiene / y que hará que ahora vuelva a repetirlo.
 
Existen canciones que angas o mangas me vienen en el momento justo.
Hoy desperté en medio de una lluvia raquítica, una neblina deslucida y un juego sarcástico de hormonas. Me fue necesario arrastrarme (con lujo de violencia psicológica) fuera de la cama para iniciar el ritual diario y encaminarme a trabajar.
Desde el primer momento se auguraba un lunes larguísimo y a mitad del día hubiese negociado mi alma para escapar de él, o de mí, que creo es lo más conveniente y cuerdo que podré intentar hacer un día de estos. Perdida en algún sitio de mi mente pensando en los pros y contras de cualquier cosa que mañana será trivial, mezclé los temores del pasado y los del futuro, hasta caer de bruces en mi propio discurso dialéctico, dándome cuenta que soy esclava de un biorritmo y del hecho de ser mujer. Hubo un momento que quise poder llorar, pero no pude, me odie en demasía por ser mujer y opté por consolarme dándome un mal discurso retórico para continuar con mi día.
Allí, perdida en algún lugar a media mañana hice el recuento de mis erratas; que día a día se acumulan, y caí en la conclusión de que tengo una enferma relación conmigo misma. De que estoy hecha de piezas que se unen, forjando nuevas inseguridades y sigo sin lograr entender el por qué de este siempre caminar errante, que me lleva de tumbos por el día a día. Palpé mi ignorancia, cobré conciencia de todo cuanto carezco, lo que he tenido, lo que he perdido y lo poco que soy ante esta universalidad de seres. Si fuera más fácil el desprendimiento de mí, de estos o de aquellos. Si no esperara, ni hiciera de letras los castillos, si olvidara la influencia decimonónica y me adhiriera a la practicidad, los días grises serían más fáciles de sortear, pero me trabo y termino confundiéndolo todo. Me agazapo en el pasado, me recluyo en mi zahúrda y me ahogo de recuerdos. Me quedo callada ante los discursos, atragantada con las palabras que no pronuncié, con las cosas que no hice y con las otras que sí, con el miedo de no haber sido… qué, no lo sé, simplemente no haber sido suficiente.
Me hago y creo en promesas que no sé a dónde irán, si son simples palabras nómadas o que quizá si conduzcan a un sitio futuro, pero siempre he temido a lo desconocido (costumbre rabiante y femenina).
Aunque también hoy en medio de la vorágina hormonal cobré conciencia de que hay demasiadas cosas que no puedo negar, perder o dejar de largo. Por ejemplo, no quiero perderme de un mundo donde ser mujer me brinda un sinfín de estatus y sentimientos en un solo día. Cosa que puede ser provechosa para alguien que goza de la melancolía… es algo inextirpable.

FOTO: Maritza López Navarro

miércoles, 5 de octubre de 2011

Fuego en el fuego…



…a través de densas fragancias
emanantes de si para sí.
Ambiente inundado de almizcle;
olor primitivo, naciente de pieles ajustadas,
moldeadas a tiempo y espacio
guardando la inmensidad.
De hinojos… fundidos, estremecidos,
embriagados de labios en piel.
Gotas pesadas de saliva
cayendo en lenguas sedientas,
fragantes de caprichos babélicos.
Amantes confesos,
hechos a conveniencia.
Madeja ensamblada de caricias,
roces de cuerpos destemplados
que navegan en olas ingobernables
de opulentas noches gastadas
en la huella de la encendida piel…

miércoles, 21 de septiembre de 2011

[Tomado de Fe de Erratas] Siempre habrá un olvido…




Besos delebles,
disipados en un gemido
que estalla en medio de la oscuridad.
Cadenas que se rompen
con húmedos labios
labrando en mi vientre.
Migratorias caricias,
dadas por otras manos
que se hunden trastabillantes.
Turistas de rincones florecientes,
sostenidos solo un momento
para abismalmente dejarse caer.
Ávidos cuerpos que apremian
la esencia del instante,
alientos que se funden
mientras nos embebemos.
Espuma que emerge de olvido,
cristalizado en ahora.
No hay significados, no existimos
somos una nada agitante…
…somos solo ansia delirante que fluye en un mismo eje.


FOTO: emv

martes, 23 de agosto de 2011

Sola...

Bajo noches de orfandad
voy caminando por mi cuerpo desnudo;
mis dedos, cual sigilosas redes
atrapan volátiles mariposas.
Sofocantes sensaciones entrevuelan
anegando mis poros.
Trepidantes, mis manos avivan las ansias,
incitan la muscular cadencia
para terminar en indómito monte,
entre lúdicas caricias y humedad que quema.
Raudal de llamas es mi cuerpo,
quemante como el frío glaciar.
Y despierta mi vientre enrarecido
bajo el estigma sagrado
de la fecunda excitación...




FOTO: emv

jueves, 18 de agosto de 2011

[Tomado de Fe de Erratas] Pistas para un estudio…






Retomo mis palabras y asevero, “El destino siempre es un animal agazapado y en guardia, esperando el momento exacto; que siempre es el peor, para saltar con sus zarpas y rasgarle la vida a uno.”… Creo que al escribir esto no le presté demasiada atención, si no hasta párrafos más abajo; y esa canción sonándome al oído, cuando me di cuenta de que mi subconsciente emergió para traicionarme.
Parece que hoy los sentimientos se me han puesto en contra y me han volteado las ideas, la pantomima que venía manejando desde hace meses se me cayó, resbaló al igual que el gajo de humedad por mi mejilla.
En verdad el destino es un animal a la espera del momento adecuado para atacar y dejarte allí a su merced. Te da vueltas a su antojo como el depredador a su presa, sangrándote de a poco. Así me tomó a mí y me dio una revolcada, donde una reunión de trabajo terminó brindándome muchas buenas anécdotas y recuerdos, incluyendo su final anunciado (desde el inicio) y la siempre infalible melancolía. La misma que me acompañó desde aquel mediodía cuando deseé sentir sobre mi cuerpo el peso de las aguas de la laguna de Zapotlán, por el simple hecho de cristalizar el momento, esa con que él me adivinó la razón del porqué veía desde la cumbre una ciudad en calma por ese sol pesado de abril y, la misma con que me mordí los labios al decir no podré.
El destino me anunció aquel mediodía que sería yo quien terminaría por abandonar todo, con las razones justas y el desacierto en la piel lo hice después. Me permití la tristeza unos días y luego me entregué al teatro de la reinvención cotidiana.
Pero hoy que las palabras me han jugado una dura broma, me doy cuenta que el destino esperó al peor momento para cazarnos; el del destiempo y el hubiera, el que se une con el -Ya qué, ya todo está hecho. Además de la melancolía, el destino depredador también me dejó cosas buenas: el embrujo del riesgo y no el a dónde ir. Anécdotas y la historia de un pueblo yerto sin otra música que el clamor de las campanas; que le tocan a la cantera. Me dejó el desahogo de un llanto contenido quizá por años, el redescubrimiento de mi cuerpo, el camino hacia la media luna, un llano y un domingo de ramos bastante peculiar, un cadáver que me encanta y a un Joaquín Echeveste, con sus ínfulas de pirómano.
Me dejó palabras jamás pronunciadas…




Lo peor, que también me dejó un repentino odio hacia Arreola, a Rulfo y a Yáñez, sobre todo a Yáñez…

FOTO: emv

martes, 16 de agosto de 2011

Fragmentos...

Dos cuerpos que se buscan, que por su propia búsqueda se evitan, sin embargo cuando se encuentran se unen en una lucha por hacerse uno. Forman una explosión sideral perteneciente y anhelante de sí. Saben que siempre existe el camino que los lleva de nuevo a ellos.
Bailan en un vaivén de piel. Saliva hecha una en unos labios que no se separan, unas manos que recorren el cuerpo ajeno como si fuera propio, que hacen del otro a su espacio y magnitud. Son luminosidad de sudor y humedad nacida de sí y para sí.
Un par de cuerpos hechos brisa y mar. Dolientes dedos entrecruzados en el justo momento en que todo estalla, cuando una corriente eléctrica recorre provocando una y otra vez sobrevenidas de calor, oleajes venidos desde el interior. Espiral infinito hacía Dios, muerte que deviene en vida, egoísmo compartido.
Obscena imagen es aquella por la mezcla de orgullo, deseo y carencia. Par de cuerpos que minutos antes se rehuían y al fin acaban de darse cuenta que se necesitan para existir, para complementarse en el bullicio de voces, moscas y alacranes de su locura prescrita.
Seno tibio es aquel que se brindan el uno al otro, cavidades hechas a medida, temblor, dientes indecisos.
Son incendios y ceniza, rastros de unas uñas obligadas a clavarse por la comunión perfecta entre los cuerpos, por los tiempos, por la cadencia de los movimientos precisos. Piernas entrecruzadas, manos que surcan la piel del otro, suben por la espalda. Bajan por la pelvis deteniéndose allí, justo en el centro donde todo es progresión incalculable, renaciente una y otra vez.
Labios que se detienen en la boca; sintiendo el sabor del otro, perpetuando ese instante, mientras la fuerza exacta quiebra el silencio de las pupilas en un gemido que se escapa entre los besos.
Dos cuerpos vencidos, una respiración que se pausa y se vuelve rápida, que se mezcla con medias palabras y gemidos. Jadeos que terminan haciéndose oración. Son mar, humedad y sal…olas que rompen y se hacen el amor en marejada, que más que amor ya no es mas que llano deseo sin dobleces.


FOTO: emv

miércoles, 3 de agosto de 2011

[Tomado de Fe de Erratas] Ínfima perpetuidad



[…] Que veinte años no es nada, que febril la mirada, errante en las sombras, te busca y te nombra.
Vivir...con el alma aferrada a un dulce recuerdo que lloro otra vez...



Muchos años y unas palabras que me han puesto nerviosa, sudorosa, con una emoción postergada.
Un dulce recuerdo… una voz, unas palabras que me apropié desde entonces. Deambulando por la pasión, por un solo amor que duele mucho más que los desamores, sexo, fantasía, desilusiones y anunciadas lágrimas. Sentimientos y palabras que hice mías, apropiándome de todas y cada una de ellas las fui reescribiendo, me fui reinventando a partir de allí.
Hoy; ayer o antier da igual, surgió el mismo deseo, ese que empezó hace años y recomenzó con unas palabras que quise para mí e inicie para él hace meses, pero que de repente el azar me cambió de rumbo y terminé donde menos me lo imaginaba; con alas, fe y corazón rotos de por medio.
Pero al fin hoy el mismo anhelo vuelve a tomar su curso, el de querer estar en el entrelineado de sus hojas sueltas, de ser deseada y tomada por él, de sentir sobre mí esos labios que alguna vez inquietaron mi piel con tan solo escucharlo, de calibrar sus manos sobre mi cuerpo con el mismo ardor con que lo imagine desde la primera vez, de escuchar susurros y palabras rebuscadas en mi oído. De probar el sabor de su lengua y su saliva para quemarme en la tinta de sus letras.
Deseos de sentir su cuerpo; sobre o debajo del mío, para luego ver el ocaso mientras nos perdemos en alguna historia que algún día nos pertenecerá, mientras tanto volvemos a hacer el amor.
Resurgen las ganas de abrir uno a uno los botones de su blanca camisa, de que él abra mis sentidos y penetre en mis heridas, para arder en hogueras de febriles miradas y caricias, que una a una hilen versos de despertares mientras nosotros acabamos rendidos y compartidos en medio de la noche como consorte de la poesía...

miércoles, 6 de julio de 2011

[Tomado de Fe de Erratas] Ambigüedades...


Que ambigüedades nos presenta la vida, que si escribir es una forma de sentir con veracidad, de entregarse por completo, de vivir intensamente…
—Si justo hace unos días solo pedía una vida que transcurriera tranquilamente y ahora vengo a toparme con esa sentencia.
Y si resulta ser verdad aquella anécdota; contada bajo un sol que calcinaba mi espalda, que decía que para escribir es necesario abandonar todo cuanto te ata… entonces para qué tanto y entonces; de nuevo entonces, el miedo a todo.
No puedo dejar que las letras se escabullan y no puedo dejar lo que me ata y uno sin otro no se me da. Las matemáticas nunca han sido perfectas en estas cosas del vivir, como decía Cortázar […] que sólo en la aritmética el dos nace del uno más el uno […]
Porque estoy segura que el uno más uno nunca ha sido un número par, siempre es necesario ese otro…el elemento que hace falta para llenar los espacios vacios y las habitaciones desoladas y las cartas que jamás se entregarán y tantas palabras necesarias para llevar una bitácora de erratas; dando fe a todas y cada una de ellas… hace falta ese tercero para no desfalcar a la memoria y tener siempre presente que es imposible no atarnos. Y es justo aquí cuando el miedo a todo resurge, a las letras, al número tres, a la entrega total y a ese dejarnos ir…a las preguntas que me queman, a mí misma y a ese no sé que responder-me.
Entonces; de nuevo, cuál será la respuesta a mis inciertos…acaso, que las letras surgen de ese vivir a la zozobra de entregarse totalmente a ellas, a que el número impar está en el querer volver a vivir intensamente, al riesgo que embruja, en dejar los convencionalismos y las promesas no hechas… no lo sé…porque tampoco sé dónde colocar mis miedos ni la incertidumbre de mi vida.

martes, 7 de junio de 2011

[Tomado de Fe de Erratas] Sábado 16 de abril de 2011…15:20 hrs.


Estoy y no estoy en ti, eres mi centro y renazco en ti…
- Me niego a olvidarte y a olvidar… No quiero perecer en tu memoria, quiero permanecer intacta como el calor que calcina mi piel; que ya no es mía porque te la ganaste al ser de ella.
Eres el punto exacto de mi cuerpo.
Y de qué vale el llanto, si te lo ofrezco en ritual sagrado para ser digna de ti.
Estás y no estás en mí, porque tengo miedo a estar y no ser.
Ser alborada y huracán, los dedos que te explorar al despertar. Quiero ser en tu cuerpo y en tu espíritu, la voz argentina de mis ensueños.

FOTO: emv

jueves, 2 de junio de 2011

[Tomado de Fe de Erratas] Incomprensiones: lo imposible es de por sí incomprensible...


¿En qué momento se joden las cosas? Será justo cuando pierdes la fe o se quiebra esa delgada línea entre la cordura y la fantasía o cuándo Dios deja de escuchar y solo ríe de nosotros virando la cara con sarcasmo. O desde el momento en que el destino nos mostró la ironía de la que fuimos juego y fuego.
¿En qué momento se pierde todo? Cuándo vemos el hilo de sangre correr desparramado y no nos queda nada más, cuándo el peso de un nuevo día cae castrante sobre nuestras espaldas o será cuándo de hinojos esperamos una muerte prometida, anunciada y postergada; -Maldita sea, por el capricho insano de la vida… ¿En qué momento?
Todo se jode cuando no sabes cuánto es lo justo, ni cuánto es demasiado y además de no saberlo la indicación llega demasiado tarde, después de que ya te has vaciado por completo en una hoja de papel que sigue en blanco. Cuando ya todo es en vano y no alcanzan las lágrimas, ni las pastillas, ni las letras, ni los sueños; porque no los hay y la realidad pesa más y la vida te ha quedado rota. Cuando la desolación no disminuye ni desaparece con los días sino que se acrecienta, te rasga y te deja sin poder levantar la mirada, cuando te has quedado allí varada en la nada. Así sintiendo justo la misma desolación como cuando niña y necesitaba que alguien limpiara las lágrimas, que me aseguraran que la vida no es cruel y valía la pena este vivirla día a día, pero no hubo nadie allí. Ahora la misma sensación que creí desterrada de mis huesos, regresa a oprimirme la garganta a asfixiarme las ganas…y de nuevo no hay nadie allí y la soledad no es buena compañera, la aborrezco, nunca pretendí buscarla y no fue ese el motivo; nunca lo terminaré de entender nunca lo comprenderás, porque todo se vuelve incompresible y en el eco solo queda la pregunta ¿En qué momento se joden las cosas?
¿Qué queda? Esquirlas, fragmentos…nada, porque ya no sé que queda, ni en qué momento, ni en dónde quedó. Sólo sé que dejo de ser mujer porque fui hecha solamente por y para tus manos, ahora me convierto en un ente adolorido de pasado, careciente de futuro y con un presente que duele más que navajas en la piel, sé que dejo de escribir porque estás en cada letra reptante en mí, que dejo de creer porque fuiste las zarpas que me terminaron de arrancar la fe… y he quedado convertida brevedad de tiempo imposible, inadmisible de ser olvidado mientras en mí se repite una y otra vez…¿En qué momento sucedió, cuándo se jodió todo?

lunes, 30 de mayo de 2011

Cadáver exquisito F-M…Irónicamente; como el destino, es el cadáver que nos quedó.



De brisa, añejada en el justo medio de un suspiro, caen las cosas, se levantan, giran en el espacio moribundo.
Respiro, escribo y maldigo versos que se me niegan y cercenan la conciencia en un tumulto acuoso de mi ser, en el filo reblandecido de mi alma, que al aspirar volutas, se derrama y al final qué más da, me obligo y me lo callo para que mi lengua muda, no babélica, forme un poema de silencio en tu resplandeciente seno, hecho manantial para mi sed. Absenta y mutis, todo en uno… piel y el resplandor del ocaso...un quizá que formará nueva alba, afirmando la coronación de nuestros cuerpos extraños y ajenos, divergentes reptando por el tiempo hasta desembocar...
En un gemido que mute en fuego, en desbocado vaivén, ondulantes pieles en lucha los ojos puestos en pupilas reflectantes, en un giro violento que nos deja frente a frente ante la imprecisión fríamente calculada de sabernos el reflejo de la encrispada brisa, que levanta tus brazos y moldeado tu cuerpo, hasta donde se encuentra la cima del espejo, donde animo implorando tu visión de nuevo el mutis y el frío, piel que se eriza mientras tu figura se cuela hasta impregnarme con el sabor de lo conocido.
En mi deleite de espuma y barro, donde multiplico mis juicios para volver polen y salmo a cantar en tus paredes entrecierro los ojos y me entrego al surcar del oleaje de antes de volver a la cotidianeidad de una boca que esconde los más sublimes misterios.

FOTO: emv

martes, 17 de mayo de 2011

No es necesario el estudio prototípico: sí andabas por entre las letras…


Necesito que me ames, que me palpes,
que me escribas y describas.
Necesito saber que estoy;
no solo en ti, sino en cada letra que emanes.
Ser yo quien habita en tu cuerpo
la que lleves en tus manos.
A quien le admires los triunfos, los errores… simplemente la cotidianidad,
simples y llanos hechos en los que acompañas.
Necesito que me enseñes a ver a través de tu tacto,
a desalojar los fantasmas de mi cuerpo y desalojarlos del tuyo.
que me hagas entrevistar con Dios, viéndolo de frente a los ojos.
Necesito ser yo quien se esconda en tu costilla
y repte por las cicatrices de tu cuerpo y tu pasado.
Necesito que estés en el escalofrío de mi cuerpo,
en la humedad que no es mía… es tuya.
Necesito ser etérea y eterna en tu memoria,
saber que el destino puede ser burlado
y que el tiempo impreciso jugará a nuestro favor.

FOTO: emv

viernes, 6 de mayo de 2011

Fe de erratas: Los constantes exámenes del alma


Si el estar y el no estar fueran tan distintos como dicen, no los odiaría, no serían necesarias tantas disquisiciones al respecto.
Si los sentimientos que suben del estómago a la garganta; se arremolinan en la mente y oprimen el cuello, se calmaran con discursos, yo viviría aletargada en la soledad de la fantasía. Pero no, nada de eso es cierto, la felicidad no está donde indica el mapa y el ardor del llanto no lo apagan las lágrimas, ni siquiera otro cuerpo. El deseo no es tan carnal como parece y el amor no todo lo puede, la sed no la calman los besos, ni se sacia en otras bocas. -Agua, agua es la solución, para qué buscar las soluciones donde no se esconde ni siquiera la duda, para qué andar a rastras -Para qué apostarme, pero para qué se busca perder y por qué perder más si todo estaba perdido desde antes…y por qué tantos paras y peros, si ya todo esta hecho.
Si fuera un poco menos contradictoria y me decidiera por un bando y lo defendiera hasta descarnarme; que al fin si no lo defiendo igual terminaré descarnada. Pero los sentimientos son esos fardos que nunca he sabido dónde guardar, mucho menos ahora cuando se han arraigado tanto y de pronto se han adueñado de mí; y están justo aquí muy dentro, y debo despojarlos de todo aliento que me acarició los labios. Si los tiempos de Dios fueran perfectos, el creer no me arrancaría la fe en las palabras y confiaría en que todas fueron verdad.
No es necesario dar tantas vueltas si al final la vida te pone en el mismo punto, y el destino termina riendo a carcajadas de la estupidez que cruzó por tu mente cuando creíste haber ganado la partida, pero el As no apareció y el juego estaba perdido desde antes.
Si el estar y no estar, y el ser y no ser no fueran tan distintos. Si no existieran los lugares y el amor no se tuviera que medir, no serían necesarias tantas disquisiciones, ni andaría hoy como Gretel descorriendo el camino, entre migas y sal.

FOTO: emv

martes, 5 de abril de 2011

Y si no soy yo y otras manías

Leí por allí que las manías son una ceremonia que esclaviza, un rito que coarta el tiempo y la estabilidad de la persona hasta convertir en problemática la convivencia con ella.
Será por ello que a veces me resulta intolerable convivir conmigo, por el sin fin de manías que arrastro como heridas de una guerra que jamás peleé.
Y me pregunto:
Qué manía de coquetear con tantas cosas a la vez, tan dispares que creo terminaré enloqueciendo en un punto divergente de deseos y me reventaré en ellos porque no sé en que pararán las trescientas cuarenta y dos hojas a medio escribir o las miles de palabras que las llenan. Es probable que terminen perdidas en una memoria que no fue la mía, en un futuro que no sé si les daré, porque le temo a los finales, y al inicio y a mí. Entonces qué hacer con el qué, y el cómo y el quién.. y el cuándo, siempre el cuándo.
Qué manía esta de estar jugando a imposibilidades, a la ruleta rusa. Y justo hoy cuando el temor hecho tentación asoma la cara; lo que quiero puede ser lo que no quiero; o sí pero no en el ahora, pero es tan tangible que me aterra la probabilidad. Y si fuese así? Y si los motivos son incorrectos y si nos damos cuenta que el destino no es más que una espiral de desencuentros y burlas, y si el nosotros no debió existir, porque el nosotros sucedió a destiempo, y si la hiel me sube por el cuerpo y si me muerdo la lengua para no sentir…y si al final no soy yo…y si yo ya no quiero nada más y te quiero a ti? Qué haré con esta manía de dar vueltas y vueltas a las cosas y a mí con ellas?
Qué haré conmigo, mis manías y el temor a perder, porque talvez después el alcohol no baste, ni la poesía, ni los cuentos sean suficientes y mi vida se pierda en la ínfima sal de las marejadas.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Cómo se hace para escapar…[Tomado de Fe de Erratas]


Debo correr, salir huyendo antes de volver…recapitular los errores que vengo arrastrando para no caer de nuevo y tener que cargarlos de frente al sol. Escapar para no terminar hundida en la sal, debo expiar los sentimientos hasta ahogarlos. Sangrarme hasta que duela; sacar la bandita de un tirón, antes que me cale día a día sin poder aliviarla y el odio hacía mi o hacia ti consuma lo bueno que hay entre nosotros .
Debo encontrar fuerzas para salir, antes que quedar vacía… que ser como Sísifo condenada una y otra vez, sintiendo como me carcomen las ganas sin poder calmarlas sin fe, ni esperanza, atada simplemente a una ironía del destino.
Necesito descarnarme para no tener que vivir el infierno de la imposibilidad, de los momentos robados y los medios besos. Apartarme para no tener que fingir una sonrisa mientras por dentro estaré muriendo, presenciando lo vulgar que puede llegar a ser esta crueldad que se disfraza de amor.
Tengo que huir antes de pasar las noches en vela, hundida en la humedad deseando todo y teniendo nada…mientras me sé la única culpable. Cerrar los oídos para no recordar más tarde nada, borrar letras y gestos antes que desear reptar por tu cuerpo y tu pasado. Debo memorizar aquella frase que ahora suena “antes de que tú me mates, prefiero matarme yo” para darme valor y emprender la huida.
Preferible el dolor ahora a terminar escribiendo la vieja historia hecha de sangre seca y lágrimas, esa que yo misma hilé en un momento de debilidad.
Debo correr, huir antes de volver……………….
…………………………………………………………………….Ahora solo te dejo un adiós y la mejor de las suertes.