miércoles, 6 de julio de 2011

[Tomado de Fe de Erratas] Ambigüedades...


Que ambigüedades nos presenta la vida, que si escribir es una forma de sentir con veracidad, de entregarse por completo, de vivir intensamente…
—Si justo hace unos días solo pedía una vida que transcurriera tranquilamente y ahora vengo a toparme con esa sentencia.
Y si resulta ser verdad aquella anécdota; contada bajo un sol que calcinaba mi espalda, que decía que para escribir es necesario abandonar todo cuanto te ata… entonces para qué tanto y entonces; de nuevo entonces, el miedo a todo.
No puedo dejar que las letras se escabullan y no puedo dejar lo que me ata y uno sin otro no se me da. Las matemáticas nunca han sido perfectas en estas cosas del vivir, como decía Cortázar […] que sólo en la aritmética el dos nace del uno más el uno […]
Porque estoy segura que el uno más uno nunca ha sido un número par, siempre es necesario ese otro…el elemento que hace falta para llenar los espacios vacios y las habitaciones desoladas y las cartas que jamás se entregarán y tantas palabras necesarias para llevar una bitácora de erratas; dando fe a todas y cada una de ellas… hace falta ese tercero para no desfalcar a la memoria y tener siempre presente que es imposible no atarnos. Y es justo aquí cuando el miedo a todo resurge, a las letras, al número tres, a la entrega total y a ese dejarnos ir…a las preguntas que me queman, a mí misma y a ese no sé que responder-me.
Entonces; de nuevo, cuál será la respuesta a mis inciertos…acaso, que las letras surgen de ese vivir a la zozobra de entregarse totalmente a ellas, a que el número impar está en el querer volver a vivir intensamente, al riesgo que embruja, en dejar los convencionalismos y las promesas no hechas… no lo sé…porque tampoco sé dónde colocar mis miedos ni la incertidumbre de mi vida.