Bajo noches de orfandad voy caminando por mi cuerpo desnudo;
mis dedos, cual sigilosas redes
atrapan volátiles mariposas.
Sofocantes sensaciones entrevuelan
anegando mis poros.
Trepidantes, mis manos avivan las ansias,
incitan la muscular cadencia
para terminar en indómito monte,
entre lúdicas caricias y humedad que quema.
Raudal de llamas es mi cuerpo,
quemante como el frío glaciar.
Y despierta mi vientre enrarecido
bajo el estigma sagrado
de la fecunda excitación...
FOTO: emv
No hay comentarios:
Publicar un comentario