
Trataré de no abordar este tema ni con un punto de vista moral y ni daré mi voto a favor o en contra de las relaciones homosexuales, el buscar y encontrar el amor es un derecho que todos tenemos, yo no me opongo a las relaciones homosexuales, todos tenemos libre albedrío para decidir nuestras preferencias.
Lo que sí trataré hoy es por qué tenemos que cargar todos con las modificaciones absurdas e innecesarias a la Constitución, para satisfacer el capricho de minorías, por qué a los heterosexuales que se oponen a tales medidas se les llama discriminantes, si estas leyes son poco funcionales o por lo menos funcionales para la minoría de los mexicanos, y la mayoría somos quienes las pagamos.
Ya todos hemos visto o escuchado que se aprobó el matrimonio entre homosexuales; en el DF, Ley que otorga los mismos derechos que la unión entre hombres y mujeres, incluyendo la adopción.
A mí en lo personal algunos puntos de las modificaciones al Código Civil no me terminan de cuadrar, como contribuyente tampoco me parece justo que se gasten millones de pesos solo para cumplir caprichos a minorías; como lo es el caso de los homosexuales. Sí, esto es solo cumplirles el gusto, porque para lo que justificaron les servirán y dicen necesitarlas ya había leyes y formas; conforme a la constitución, formas de protegerse, ampararse, heredarse y hacer una vida en pareja totalmente normal como cualquier otro ciudadano mexicano, sin importar sus preferencias sexuales, conozco a varias personas que desde hace años comparten su vida y sus bienes, a ellos jamás se les presentado problema alguno por ser homosexuales y ni siquiera radican en el DF.
Entonces por qué tanto afán populista, para qué tanto reflector en avalar lo que ellos defienden como matrimonio. Debo señalar que también me opongo a que le llamen matrimonio, porque es un absurdo etimológico, y me pregunto si alguno de los diputados, de los miembros de la Suprema Corte o Ebrad, se pusieron a investigar la palabra. Por antonomasia cultural se entiende por matrimonio como la unión de un hombre y una mujer, que dependiendo de su idiosincrasia la llevarán a cabo de distinta manera, pero si nos remontamos a su etimología es una palabra que viene del latín matrimonium que proviene de matrem (madre) y monium (calidad de…) veamos la evolución de la palabra: o sea, matrimonio se refiera a la calidad de ser madre, a las responsabilidades y derechos legales que adquiere una mujer al ser madre, por lo tanto el matrimonio es entre un hombre y una mujer, para que el hombre le dé estos derechos a su mujer al convertirse an madre. Podrán refutarme que entonces en los matrimonios heterosexuales que no pueden tener hijos, tampoco son un matrimonio, pero igual recordemos que eso es una causal de divorcio y hasta nulidad y ahí ni quien haya apelado a la Ley.
Ya sé que podrán tildarme de mocha, pero que le voy hacer yo también tengo derecho a la libre expresión y a tener discerciones, pero tal parece que a últimas fechas los heterosexuales que distinguimos y señalamos las diferencias entre hombre, mujer, homosexual o heterosexual, somos llamados racistas y discriminantes, pero ni modo hay bastantes epítetos para llamarlos a ellos como a nosotros, así que a mí me pueden llamar mocha, u otras cosas más por oponerme y ya no tanto a su unión legal, por los costes económicos que conllevan las modificaciones innecesarias a la Constitución y la degradación a la lingüística, sino porque realmente me parece bizarro que pretendan adoptar.
Esta si me parece la idea más absurda que se les llegó a ocurrir, y encima de eso que se los hayan autorizado, que la mayoría del pleno de la Suprema Corte haya llegado a la conclusión que la Constitución no establece un modelo ideal de familia, y además consideren que los niños adoptados por parejas gay no sufrirán discriminación, eso sí me parece aún más irracional. No porque estas personas tengan otras preferencias sexuales, sino por el trauma y abusos los que someterán a estos niños, en primer lugar; y lo que ellos se han empeñado en negar, es la incidencia que podrán llegar a tener en las preferencias sexuales de estos niños en un futuro. Haber yo dentro de la ignorancia no me logro explicar el por qué los hijos de padres violentos serán en el futuro padres violentos. Cito las palabras de la psicóloga Elena Vázquez, “Las personas sometidas a situaciones crónicas de violencia dentro del hogar pueden sufrir una baja en las defensas físicas y psicológicas, enfermedades psicosomáticas, depresión, fobias, y ataques de pánico, también hay disminución en el rendimiento laboral, como ausentismo y dificultades de concentración. Los niños y adolescentes, que son víctimas o testigos de la violencia familiar, tienen trastornos en la conducta escolar y/o problemas de aprendizaje. Quienes siendo niñas sufrieron violencia familiar, suelen repetir el cuadro siendo víctimas de hombres golpeadores; y los varones repiten el modelo del padre golpeador, maltratando a su pareja y/o a sus hijos. Un alto porcentaje de delincuentes proceden de hogares marcados por la violencia familiar. Y todos los estudiosos del la psicología están de acuerdo en este punto, ¿verdad? –Entonces quienes siendo niños vivieron con una pareja homosexual, ¿no repetirán este cuadro? De la drogadicción se dice que el factor de los antecedentes de padres y familias adictas a alguna droga es de enorme importancia en la disfunción familiar y social, actuando a través de numerosas generaciones. De esta manera se condiciona un alto riesgo para adquirir a su vez una nueva adicción a drogas, que seguirá repercutiendo en las próximas generaciones. De este tema tampoco existe ninguna objeción verdad, me vuelvo a preguntar, están seguros que los niños que son adoptados por parejas homosexuales, ¿no se verán influenciados por su medio? La verdad no estoy tan segura de ello. Aún así se sientes agredidos por quienes nos oponemos, si lo que en verdad me preocupa es la calidad de vida que llevarán estos niños.
Pero mientras tanto y llega ese futuro que quizá me de de golpe en la cara con un “estabas equivocada” o talvez un “el vivir con una pareja gay si ejerció influencia en las decisiones o preferencias”
Pero pensemos en algo más inmediato, en cómo va a recibir la sociedad a los “hijos” de homosexuales. Primero recordemos que la heterosexualidad es mayoría y la mayoría hace la norma; como quien dice la normalidad, ahora por lo tanto imaginemos que llegó la edad donde el niño debe asistir a la escuela, y lo normal es que los niños tengan un padre y una madre, y recordemos que los niños suelen hacer bromas y burlas muy crueles, entonces este niño que viene de una “familia gay”, será el niño raro, el que es diferente a la mayoría de sus compañeros, este niño será victima de las crueldad de sus compañeros. Pero no, parece que esto fue otro de los puntos que “olvidaron” prever los legistas, y el bienestar de los niños queda relegado; de nuevo, al capricho de unos pocos que quieren jugar a ser mayoría, y que están contranatura al querer ser padres, no creo que el no permitirles adoptar sea una forma de coartar la libertad o derecho de los homosexuales, sino más bien es un atentado a los preceptos básicos de los derechos de los niños: al atentar contra su armonioso desarrollo, al someterlos a situaciones de crueldad y al desprotegerlos de la discriminación ya que pertenecerán a una familia diferente al resto de los demás.
Así que yo me seguiré oponiendo aunque me discriminen por retrograda, que ahora está de moda eso de decirse discriminado.
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