Amémonos esta noche
sin recato ni decencia,
casi con devótica perversión.
Sin promesas,
con piel, solo piel y saliva
y mañana al despertar
olvidémonos del ardor
que hoy nos llevó al precipicio.
Amémonos hoy
hasta casi perder la conciencia,
no es necesario que al despertar
nos hagamos promesas
ni nos tomemos las manos,
eso no hace falta entre nosotros
ni caricias, ni besos, ni siquiera ternura.
No finjamos palabras trastabillantes
lo nuestro es mucho más sincero:
sólo es piel e instinto,
deseo y ganas
y después......talvez, un olvido.

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