domingo, 5 de agosto de 2012

El gusto en nuestros cuerpos, es espacio infinito de un instante…


Agua es mi cuerpo entre el tuyo. A tus labios soy río embravecido; caudal que rompe en tu centro primigenio.
Tu boca; navegante de entresueños, descubre el infinito de mi cuerpo. Inagotable venero de caricias y besos te llevan a descender por mí... labios, ombligo, corvas, llegar al arco de mis pies es puente al abismo de mi mar.
Vuelves sobre besos. 
Me vuelvo sobre tu piel, me pierdo en tu sabor marino. Escalofrío sin bordes el que me provocas.
Ese camino entre tu pelvis, tu ombligo y tu sexo es tramo de abismo. Sabor a océano que se desborda; sustancia que recorre, hasta caer en gotas de lubrica muerte…


… Deseo palpable, bebible, distancia de pieles que sorbe de nuestros labios.


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